Publicado: 3 de Diciembre de 2018

Sin prisa pero sin pausa. Así se acometió desde un principio la restauración de esta belleza que cada medio año pasa por la ITV pero que al entrar en el régimen de camiones clásicos goza de una manga ancha muy de agradecer por parte de los operarios. “Te apuntan los kilómetros, muestran cierta admiración por lo bien conservado que lo tienes y poco más.”

“Para nosotros, tener así nuestro Ebro es algo que lo tomamos con toda naturalidad. Miramos la lata, y si hay dinero, pues nos metemos en otro detalle para mejorar su imagen por fuera y conservarlo por dentro”.

Así de sencillamente, como debieran poder explicarse siempre las cosas más notables, nos habla su propietario, Víctor Palacios, que para nuestro reportaje ha venido acompañado de su hermano Jesús, también transportista y amante de los vehículos clásicos.

Su Ebro, fotografiado para la ocasión en plenas llanuras de Castilla, suele repartir, sin embargo, sus días entre La Rioja, donde vive buena parte de su familia, originaria de allí, y una Vitoria en la que actualmente residen, y en cuyos pabellones Barratxi, para profesionales, disponen los hermanos Palacios de espacio para taller y aparcamiento de su flota.