Publicado: 22 de Julio de 2017

Con dos años de retraso acaba de presentarse el proyecto de Reglamento de los Transportes Terrestres (ROTT), un texto largamente esperado, que afecta tanto al propio Reglamento como a 13 órdenes ministeriales y que, promete un debate enconado entre los diferentes colectivos que conforman un sector tan dispar, en intereses, como el transporte por carretera


Más tecnología y menos autónomos


Tres son los objetivos que, a juicio de Fomento, se persigue con esta modificación del ROTT y las órdenes ministeriales implicadas: el impulso de la “profesionalización del sector, de las empresas en su conjunto y el avance hacia la incorporación definitiva a las nuevas tecnologías como vehículo único de comunicación con la administración electrónica, la contención de la “excesiva atomización” del sector, y, en último lugar, el incremento de la trasparencia, que debe traducirse en mayor seguridad jurídica en el funcionamiento del mercado, con especial incidencia en los cambios que se efectúan en el cumplimiento del requisito de honorabilidad. 


Estos tres objetivos son los que pretenden alcanzarse con las novedades incluidas tanto en el ROTT como en las diferentes órdenes ministeriales que modifica. En concreto, una de las más controvertidas son las que recogen los principales requisitos de acceso y permanencia en el sector.  


Se mantiene la exigencia de que el transportista tenga al menos tres vehículos con una capacidad de carga de al menos 60 ton, si opera con vehículos de más de 3,5 ton (basta que uno de ellos lo sea). Las novedades en este punto se centran en el mantenimiento de esta capacidad durante toda la vida de la actividad del transportista. 


Es decir, a partir de la entrada en vigor de la Orden Ministerial, no podrá bajar de tres vehículos. 


Para las empresas que en el momento de la entrada en vigor tengan menos de tres vehículos, se establece un régimen transitorio, que les permitirá seguir indefinidamente en el mercado, pudiendo crecer sin necesidad de llegar a tres vehículos, pero con la salvedad de que no podrán decrecer. 


Además, en el momento que alcancen los tres vehículos, ya se rigen por el régimen general.


Muy importante también para el futuro devenir de autónomos y pymes es el hecho de que se dificulta la transmisibilidad de las autorizaciones, estableciendo que el adquiriente deberá acreditar que dispone de una flota mínima de tres vehículos y 60 ton.